martes, 31 de mayo de 2011

Una editorial online nueva en el mundo: Las Muñecas Rusas Ed.


Llevamos mucho tiempo hablando sobre los cambios que nuestro mundo está sufriendo, por lo general hablamos de ello en un tono pesimista y desesperanzador pero no es éste el caso. Las nuevas circunstancias están consiguiendo que muchos jóvenes y no tan jóvenes, que vivían acomodados y apagados en la últimamente banal vida occidental, hayan despertado.

A todas estas personas de edades varias y ámbitos de trabajo diferentes el contexto les ha llevado por un camino impensable hace tan solo algunos años: emprender. La parte buena de la crisis, la parte que nos hace recordar que estábamos vacíos de ilusión y de ganas de superación. Cuando parecía que estábamos en un letargo llegó nuestra amiga la crisis y sacudió al mundo entero para avisarle que nada estaba hecho y que había que volver a empezar.

Esto les pasó a estos jóvenes emprendedores que crearon una editorial online con ganas e ilusión. Su editorial online pretende expandir nuestra lengua y nuestra cultura, por varios motivos. El motivo económico es claro: el español va a ser en el año 2050 la lengua (vernácula) más hablada en el mundo. En Estados Unidos superará al ingles. A esto hay que unir que si bien es muy hablada hoy en día, en internet está lejos de alcanzar al inglés. Estos emprendedores quieren cambiarlo, o al menos intentarlo, quieren que el castellano esté presente en la literatura en formato digital. Quieren llegar al mundo entero y conquistar corazones de niños y niñas que hablan otros idiomas para que aprendan el nuestro mientras leen. Otro motivo para crear la editorial fue la ambición de mantener la cultura, de hallar la manera de que la personas no la dejen morir, que no se olviden de ella por el mero hecho de que comprarla sea cara o resulte difícil conseguirla físicamente: con los lectores electrónicos, las tabletas y los smartphones, la literatura y cultura española va allí donde vayas.

Como se suele decir: los niñ@s son el futuro, pero ¿qué futuro van a tener si nunca han soñado? ¿Qué futuro tendrán si nunca han leído un cuento que les enseñe los valores y les haga olvidar la televisión o la consola? ¿Y si nunca imaginaron dragones y princesas? serán capaces de ser creativos para resolver sus problemas?

Las Muñecas Rusas Ed. pretende eso y mucho más. Quiere dar la oportunidad a nuevos escritores de ver su obra publicada por una editorial y con unos derechos bien defendidos y lejos de ser sobreexplotados. Hace traducciones de diferentes lenguas por profesionales de la materia y jurados. Pretende, en definitiva, unir el mundo de las letras al mundo real.

No seamos tontos y aprovechemos la crisis para emprender más en nuestras vidas, nuestro tiempo de ocio y hacer perdurar la imaginación y la ilusión en nuestros pequeños.

Una editorial online nueva en el mundo: Las Muñecas Rusas Ed.

Llevamos mucho tiempo hablando sobre los cambios que nuestro mundo está sufriendo, por lo general hablamos de ello en un tono pesimista y desesperanzador pero no es éste el caso. Las nuevas circunstancias están consiguiendo que muchos jóvenes y no tan jóvenes, que vivían acomodados y apagados en la últimamente banal vida occidental, hayan despertado.

A todas estas personas de edades varias y ámbitos de trabajo diferentes la imaginación, el contexto les ha llevado un camino impensable hace tan solo algunos años: emprender. La parte buena de la crisis, la parte que nos hace recordar que estábamos vacíos de ilusión y de ganas de superación. Cuando parecía que estábamos en un letargo llegó nuestra amiga la crisis y sacudió al mundo entero para avisarle que nada estaba hecho y había que volver a empezar.

Esto les pasó a estos jóvenes emprendedores que crearon una editorial online con ganas e ilusión. Su editorial online pretende expandir nuestra lengua, nuestra cultura, por varios motivos. El motivo económico es claro: el español va a ser en el año 2050 la lengua (vernácula) más hablada en el mundo. En Estados Unidos superará al ingles. A esto hay que unir que si bien es muy hablada hoy en día, en internet está lejos de alcanzarle. Ellos quieren cambiarlo, o al menos intentarlo, quieren que el castellano esté presente en la literatura en formato digital. Quiere llegar al mundo entero y conquistar corazones de niños y niñas que hablan otros idiomas para que aprendan el nuestro mientras leen. Otro motivo para crear la editorial fue la ambición de mantener la cultura, de hallar la manera de que la personas no la dejen morir, que no se olviden de ella por el mero hecho de que comprarla sea caro o resulte difícil conseguirla físicamente: con los lectores electrónicos, las tabletas y los smartphones, la literatura y cultura española va allí donde vayas.

Como se suele decir: los niñ@s son el futuro, pero ¿què futuro van a tener si nunca han soñado? ¿Qué futuro tendrán si nunca han leído un cuento que les enseñe los valores y les haga olvidar la televisión o la consola?

Las Muñecas Rusas Ed. pretende eso y mucho más. Quiere dar la oportunidad a nuevos escritores de ver su obra publicada por una editorial y con unos derechos bien defendidos y lejos de ser sobreexplotados. Hace traducciones de diferentes lenguas por profesionales de la materia y jurados. Pretende, en definitiva, unir el mundo de las letras al mundo real.

No seamos tontos y aprovechemos la crisis para emprender más en nuestras vidas, nuestro tiempo de ocio y hacer perdurar la imaginación y la ilusión en nuestros pequeños.

miércoles, 21 de julio de 2010

SOLIDARIDAD INTERNACIONAL: EL CASO DE Sakineh Mohammadi Ashtiani

Una vez más, la presión internacional ha logrado descolocar a las autoridades un país en un caso concreto de vulneración de los Derechos Humanos. Como declara Amnistia Internacional, las últimas reacciones de las autoridades iraníes no muestran sino una actitud poco clara ante la cuestión de lapidación de Sakineh Mohammadi Ashtiani. Para que el caso se cierre con la consiguiente puesta en libertad de esta mujer iraní hemos de continuar presionando, se trata pues de no olvidar.

Sakineh Mohammadi Ashtiani, madre de dos hijos, está presa desde 2005. En mayo de 2006 fue condenada a recibir 99 latigazos por mantener una "relación ilícita" con dos hombres. Con posterioridad, fue declarada culpable de tener una "relación extramatrimonial" y condenada a morir por lapidación.

En el juicio, dos de los cinco jueces del tribunal la declararon inocente, señalando que ya había sufrido una condena de flagelación y que no había pruebas suficientes de adulterio contra ella. Sin embargo, los otros tres, incluido el presidente del tribunal, la declararon culpable basándose en el “conocimiento del juez”, un principio de la legislación iraní que permite a los jueces adoptar una decisión en relación con la culpabilidad del acusado, aun en ausencia de pruebas claras o concluyentes.

El Tribunal Supremo confirmó la condena de muerte el 27 de mayo de 2007. Su indulto pende de la decisión de la Comisión de Amnistía e Indulto, que ya se lo ha negado dos veces. El gobierno iraní hizo público un comunicado el 8 de julio en el que informaba de que Sakineh Mohammadi Ashtiani no sería lapidada; posteriormente, el 13 de julio el Ministro de Exteriores de Irán, Manucher Mottaki, desmintió estas afirmaciones atribuyéndolas a “propaganda occidental”. Ante esta situación, es necesario que las autoridades iraníes aclaren a sus hijos y abogados cual es la condición jurídica actual de Sakineh Mohammadi.Hasta que tanto ella como su abogado hayan recibido una notificación oficial, estas declaraciones contradictorias no permiten descartar que Sakineh Mohammadi pueda ser lapidada.

El 14 de julio, Sajjad Qaderzadeh, hijo de Sakineh Mohammadi Ashtiani, fue citado en la Prisión Central de Tabriz, y se cree que ha sido interrogado por funcionarios del Ministerio de Información, que posiblemente le han amenazado para que no conceda más entrevistas sobre el caso de su madre.

Participa de la presión internacional firmando la petición de liberación a través de Amnistia Internacional.

lunes, 28 de junio de 2010

LA CRISIS: DIARIO DE UN HUNDIMIENTO

España va mal en el mundial, Francia, Italia, Alemania, los grandes se hunden y es el símbolo de decadencia que refleja nuestra realidad europea.

Ya vemos con cierta lejanía ese nefasto septiembre de 2008 en que la bolsa y el sistema financiero estadounidense cayó, se hundió y rebotó en el resto del mundo para convertirse, además de crisis financiera, en crisis económica. En España más de lo mismo, tras una década de derroches y burbuja inmobiliaria, el frenazo fue tremendo y comenzaron los cierres de empresas, de locales cerrados de un día para otro, de despidos masivos (EREs) y la cola del INEM más larga que nunca. Fue espectacular porque una vez más, la realidad superó la ficción.
Los gobiernos entre tanto no sabían muy bien qué hacer, pues había sido tan repentino todo que ni se había hecho cálculos de la magnitud del asunto ni se habían preparado medidas anticrisis porque ésta parecía no llegar nunca. Toda clase de economistas, especialistas e intelectuales comenzaron a sacar libros sobre el origen y posibles remedios para la crisis, y a mí se me ocurre pensar: cómo es posible sacar un libro en 2 meses con el trabajo de análisis y pensamiento que constituye y no poder encontrar un ejemplar sobre el mismo tema antes del septiembre fatídico.
Por otro lado, los dirigentes de los diversos países que habían sido arreciados por la crisis comenzaron a dar ayudas públicas para mantener la estabilidad social y económica mientras, como fue el caso de España en mayor cantidad, los despidos iban alcanzando la escalofriante cifra de cuatro millones de parados. Unos se quejan de las pocas acciones de los Sindicatos, otros, del aprovechamiento de algunos empresarios para despedir. Pero en voz alta, ni una palabra.
El 2009 fue un año de estupefacción, como ya he dicho antes, la estabilidad social era bien visible pero la tasa de desempleo también y nada parecía conseguir cambiar el rumbo de las cosas. El 2010 llegó con esperanza, los ánimos se iban relajando a la vista de que nuestro sistema financiero no había quebrado y la estabilidad sólo podía ya caminar hacia un futuro mejor. Pero todo se volvió negro, negrísimo, en ese mes de abril en que un fin de semana después de que el Presidente se reafirmara en la continuación de su política social y llegara el lunes por la mañana anunciando los cambios estructurales más importantes jamás imaginados a estas alturas de la crisis y con un gobierno socialista.
La medidas propuestas, además de subir el i.v.a. en dos puntos, consistían en la reducción de un 5% del salario a los funcionarios (en escala según lo percibido), del 15% a los miembros del ejecutivo y clase política, reducción en 800 millones a la Ayuda Oficial al Desarrollo (que en toda la crisis aunque no había subido, se había mantenido en relación a los acuerdos internacionales) y la congelación de las pensiones que fue lo que más daño hizo en la opinión pública; esto lo digo porque en los últimos años éstas habían ido aumentando y esto chocaba de frente con toda su política anterior.
Así pues, entre otras medidas, creo que las que he nombrado son las más impopulares que un gobierno podría hacer. Entonces, me preguntaba yo en mi indignación interior ¿por qué se les ocurren estas medidas cuando estoy harta de leer otras propuestas que consiguen la misma cantidad de reducción de déficit y no dañan tan directamente la economía de los hogares? Los funcionarios, un sector hasta ahora no tocado por la crisis, ¡iba a dejar también de consumir! Aquí se halla la cuestión de la que quiero hablar, de la triste realidad que nos mueve y nos moverá porque estamos marchitos y con el espíritu dormido y deprimido. Todas estas medidas vienen de la fuerza arrolladora que la Globalización ha conseguido (y nunca me he considerado anti-globalización), el Mercado –porque ahora sólo hay uno- de la mano de la Agencias de Calificación de la Deuda que dicen que España ha dejado de ser todo lo solvente que venía siendo y que de no tomar medidas se avecina una posible situación como la de Grecia. Con esa maldita frase, las bolsas dieron un bajón estrepitoso y la deuda española era cada vez más cara, de esto seguir así, España no iba a poder salir adelante porque al igual que el resto de países, no sobrevivimos con nuestro presupuesto real. En esas semanas en que España era foco de todo el mundo como un país perdedor, sin esperanza alguna a salir de la crisis y con un nivel de paro de increíble; ahora tenía una deuda que no acaba nunca y que cada vez era más difícil de vender. Semanas más tarde de toda esta vorágine especulativa, el gobierno español (me gustaría insistir que frente a la especulación de cuatro Agencias de Calificación, da igual su color) abordó la reforma laboral, mejor o peor, porque no es el tema de mi debate, y parece que llegó la calma.
A mí hizo mucha “gracia” ver que todas las especulaciones sobre España pesan en realidad sobre toda Europa y cómo Francia – la aparentemente poderosa Francia- está empezando a vender miles de castillos y bienes públicos para saldar su deuda. Inglaterra auspicia unas medidas duras de ajuste que aún no sé a dónde llegarán – y donde también se han publicado unas cuentas públicas más pobres que las españolas. Y luego viene Alemania – desde Berlín han lanzado sobre España toda clase de acusaciones sobre solvencia- donde se descubren unas cuentas de alto déficit y necesidad urgente de tomar medidas de reajuste para bajarlo en 80.000 millones de euros. Sus funcionarios también sufrirán una bajada de salarios de 2,5% y se reducirá su número. Resulta que al final, la únicas medida que nuestro sistema financiero o bancario español ha tenido que tomar ha sido la de unir a la Cajas de Ahorros, demostrando que nuestros Bancos Santander y BBVA han sido calificados como los más consolidados en Europa; todo esto después de conocer la inmensa cantidad de bancos alemanes que han tenido que ser ayudados por su Estado y que aún se encuentran en situación delicada.
La calma llegó a los mercados después de la más que anunciada asfixia que nosotros españolitos, vamos a vivir los próximos años gracias a la petición de quienes defienden al Mercado, a los cuatro grandes que serán aún más grandes cuando toda esta crisis acabe. La calma llegó a los mercados cuando el pesimismo y la desilusión llegó a los hogares, resulta que la calidad de vida de todos nosotros no se va a ver afectada por la crisis, sino por un modo de vida que vamos a ser obligados a aceptar, con menos derechos, con menos dinero y más necesidades que cubrir.
Y la conclusión más triste que saco es que los gobiernos ya no gobiernan, sino que se han convertido en simples peleles de los verdaderamente poderosos, los que dominan el Mercado. Porque la Economía ganó a la Política y eso representa el fin del Imperio del Estado del Bienestar y por tanto del ideal europeo. Pero eso ya es otro debate.

Fuente: Katia Saura.Revista Valencia Opinión, Mayo 2010.

EL GIGANTE NEGRO EN LA EDUCACIÓN

Hace tiempo que el debate sobre la educación (o su falta) está sobre la mesa en gobiernos, colegios, asociaciones de padres y familias pues es evidente la crisis de valores que los más jóvenes de la sociedad están sufriendo. Hay quien habla de la desaparición de la familia tradicional como base del problema. También hay quien habla de internet, los medios de comunicación y las nuevas formas de ocio como el origen de esta falta de valores de nuestros jóvenes. Mi opinión no contradice las anteriores, más bien me gustaría entrelazarlas para encontrarle la explicación.

Estas últimas semanas de tanta agitación política y económica me ha hecho recordar sensaciones que tuve cuando estudié en clase la decadencia del Imperio Romano de Occidente. Roma se extendió de punta a punta y en su imperio prácticamente no se ponía el sol, vivió una etapa de enorme crecimiento, innovó técnicamente y en otros muchos sectores, incluso fue la creadora de nuestro sistema jurídico. Pero al igual que Egipto, Grecia y todos los imperios, Roma también decayó y antes de ello, vivó una etapa de derroche y exagero a todos los niveles, tanto fue así que cuanto más dinero se derrochaba y más fiestas se celebraban, peor futuro se le auguraba. Roma se desintegró con la llegada de los bárbaros dejándonos un legado cultural sin precedentes pero del que no aprendimos su lección.
Hoy tenemos la base cultural de Roma pero en lugar de ser sólo unos cuantos los elegidos que tienen permitido disfrutar de tiempo de ocio (entre otras cosas) gracias a la Revolución Francesa de 1789 somos todos iguales ante la ley y esclavos del consumo.
El Consumo es ese gigante negro base de nuestra sociedad occidental actual y gracias al cual ocurren varias situaciones que convierten a las familias y por ende, a sus hijos, en sus víctimas. Mujeres y hombres tienen que trabajar sin cesar (no tiene nada que ver con el logro de la autonomía de las mujeres) para mantener un nivel de vida o de consumo digno de nuestro entorno. Sus hijos, los de estas familias, dejados de lado por el sacrificio de sus padres pierden el tiempo con la videoconsola o la televisión mientras los padres descansan esperanzados de que el hijo/a no les pida salir para ir al parque o jugar, o hacer los deberes.
Del sentimiento de culpabilidad de los padres y madres que llegan tarde y cansados a casa se alimenta el Gigante Negro Consumo y obliga a éstos a comprar todo lo que sus hijos quieren (y no necesitan) en lugar de pasar tiempo con ellos educándolos.
Así pues la función de los padres de hoy –esclavos, insisto, del Gigante Negro Consumo- se limita a la parte material de la vida de sus hijos y éstos, a su vez, faltos de cariño paterno y materno, pierden el sentido y valor de las cosas así como el respeto a sus padres que lejos de ser un modelo y autoridad para ellos se convierten en meros sirvientes del ego infantil.
El Gigante Negro Consumo no distingue de raza, sexo, nacionalidad, ni de familias tradicionales cristianas ni de las modernas. Todas ellas confían la educación de sus hijos en los mejores colegios que pueden permitirse, sin pensar que sus hijos no se educan aprendiendo sociales o matemáticas, sino cuando se les dice que no a algo, cuando se les imponen unas normas de conducta, cuando se les riñe o castiga. Porque todo esto, que parece ser lo más difícil en un momento determinado es lo que más agradecerán en el futuro, cuando tengan que dar la cara, ser ciudadan@s seri@s y andar por la vida con dignidad. Un ejemplo claro de la decadencia de nuestra sociedad es la necesidad que han tenido las escuelas europeas (y no sólo las españolas) de crear la asignatura de “Educación para la ciudadanía”, mi intención no es meterme en este tema pero no podemos negar el trasfondo de su significado: nuestros niños y niñas están maleducados y malcriados pero si eso no se arregla en la escuela, habrá que hablarles a los padres sobre el Gigante Negro Consumo como el peor de los enemigos para la educación.
Todo hijo y toda hija necesita que se le diga que no, porque cuando te dicen que no, tus padres te demuestran que te quieren y se preocupan por tu futuro. Todo hijo y toda hija desea que sus padres les feliciten por las notas del colegio pero no es preciso un regalo, lo importante es la cara de felicidad y de orgullo de sus padres, pues es deber de los hijos sacar buenas notas tanto como para sus padres trabajar. Cuando se le enseña a un niño o una niña a valorar a sus padres y a los demás, se crían también buenos ciudadan@s, porque el respeto empieza por uno mismo y después en la familia.
Espero y deseo que los niños, jóvenes y mayores de hoy aprendan la lección de Roma, no se pierdan lo mejor de la vida y no dejen ganar a ese Gigante Negro llamado Consumo.

Fuente: Revista Valencia Opinión, Abril 2010.

viernes, 14 de mayo de 2010

UNA ALTERNATIVA A LA POBREZA: COMERCIO JUSTO.

Vivimos un momento de reflexión, de cambios, de retos, nuestro sistema económico globalizado ha fallado. Y no sólo porque ha fallado en el Norte rico, sino porque esto ha arrastrado al Sur pobre y ha acrecentado la brecha mundial entre pobres y ricos, lo que nos ha convertido a todos en mucho más vulnerables frente a los gigantes emergentes. Pero, antes de comenzar a opinar, vamos a intentar dejar claros unos conceptos que nos permitan el debate posterior: ¿qué es y qué significa el Comercio Justo?
El Comercio Justo cumplió años el pasado 8 de mayo, tiene más de cincuenta. Comenzó después de la Segunda Guerra Mundial y en el proceso de descolonización de muchos países con lo que muchos grupos solidarios empezaron a comprar productos provenientes de organizaciones de productores del Sur y acabaron por establecer sus propias tiendas por todo el mundo. A finales de la década de los 80 nació en Holanda la primera iniciativa de un organismo con certificación de comercio justo, con el sello “Max Havelaar”. Recientemente, las principales organizaciones de Comercio Justo a escala internacional han consensuado la siguiente definición: “El Comercio Justo es una asociación de comercio basada en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en el comercio internacional. Contribuye a un desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de productores y trabajadores marginados, especialmente en el Sur. Las organizaciones de comercio justo apoyadas por los consumidores están implicadas activamente en apoyar a los productores, sensibilizar y desarrollar campañas para conseguir cambios en las reglas y prácticas del comercio internacional convencional.”
El comercio tradicional pocas veces defiende unas relaciones comerciales igualitarias entre productores e intermediarios y casi siempre acentúa las diferencias entre los países ricos y los pobres. Esto tiene que ver mucho con el afán consumista que tiene el Norte y donde es posible comprar casi toda la variedad de productos a bajo precio, siempre a costa de la explotación de los productores del Sur. Las organizaciones de comercio justo se constituyen en un sistema comercial alternativo que ofrece a los productores acceso directo a los mercados del Norte y unas condiciones laborales y comerciales justas e igualitarias, que les asegure un medio de vida digno y sostenible.
Estas organizaciones deben respetar una serie de criterios para que sus productos lleven el Sello que los clasifica como productos de comercio justo:
1) Salarios dignos. El principal problema de la desigualdad en las relaciones comerciales es el salario de los trabajadores del Sur. Éste debe ser digno y acorde con la realidad socioeconómica de la zona.
2) No a la explotación infantil. Los niños y niñas de muchos lugares del mundo trabajan como adultos para que sus padres puedan sacar algún beneficio del negocio familiar; las situaciones de extrema pobreza que viven las familias les fuerzan a ello. Sin una escuela que les facilite un mejor futuro, trabajan muchas horas y viven en condiciones insalubres que condicionan su salud física y psíquica para el resto de sus vidas. Muchos de los productos que compramos han sido fabricados por niñ@s que gracias a eso podrán cenar ese día pero no ir a la escuela, ni a jugar, ni soñar, ni en definitiva crecer, porque se hicieron mayores muy pronto.
3) Igualdad entre hombres y mujeres. Es muy común que las mujeres cobren un salario inferior por realizar el mismo trabajo que un hombre. El hecho de nacer en un país del Sur, o sea pobre, les hace todavía más vulnerables. La dificultad en el acceso a la formación les supone una mayor dificultad de encontrar un empleo seguro, de calidad y por tanto de mayor dificultad en la posibilidad de tomar decisiones sobre su futuro. El 70% de las personas que viven en la más absoluta pobreza son mujeres.
4) Respeto al medioambiente. El comercio tradicional utiliza medios de cultivo y pesticidas perjudiciales para el medioambiente debido al bajo coste. Se estima que en los países en desarrollo se utilizan estos productos sin control, muchos de ellos prohibidos en los países del Norte. Aunque a corto plazo eliminan las plagas, estos productos afectan a la piel y a las vías respiratorias. La producción de café son estos productos químicos supondría un ahorro de entre 60 y 120 euros por año y hectárea, aunque la productividad de las tierras sería menor.
5) Derechos laborales. En muchos países de Sudamérica y África, los capataces van armados, los temporeros se hacinan alojamientos precarios y no tienen cobertura sanitaria para prevenir accidentes o enfermedades. Con estas condiciones laborales, llevar una vida digna es difícil y a costa de todo esto nos llegan a los países del Norte unos productos buenos y baratos.
El sistema de comercio justo ha sido hasta ahora el modelo más exitoso para ofrecer a los pequeños productores la opción de obtener ingresos mediante una relación comercial de largo plazo y de manera más directa entre productores y consumidores, en donde estos últimos obtienen productos de la mejor calidad y producidos de la manera más sustentable. Las principales características del comercio justo son: Que los productos provienen de pequeños productores organizados, democráticos, transparentes e independientes. Además los precios le cubren al productor los costes de una producción sustentable y reconocen su aportación al desarrollo integral. Esto conlleva el establecimiento de compromisos a largo plazo entre los productores y las empresas del mercado, que además pagará oportunamente a los productores para que no se vean obligados a malvender a los intermediarios. Con el sello, al consumidor se le garantiza la calidad, el origen y la sustentabilidad de los productos.
La red internacional FINE agrupa a 4 grandes organizaciones europeas, entre las que destaca el Sello FAIRTRADE. El Sello FAIRTRADE es un instrumento de certificación que da mayor acceso al mercado a los productos de Comercio Justo, además ofrece garantías al consumidor de que el producto que lo porta cumple los estándares internacionales de Comercio Justo de FLO y por último, facilita el acceso de diferentes agentes comerciales a los productos de Comercio Justo.
En la que más que necesaria nueva visión del comercio, más responsable y sostenible, el consumidor juega un papel fundamental. Las bases del comercio justo son simples, partiendo de un precio razonable se añade el respeto al medioambiente, se apoya a las comunidades más desfavorecidas, mejoras en las condiciones laborales y sociales y, en definitiva, un comercio internacional más justo, transparente, equitativo y solidario donde priman criterios distintos a los habituales de beneficio económico y se obliga al consumidor a cuestionarse no sólo qué quiere o cuánto cuesta, sino si alguien ha sido explotado en el proceso de producción. La última palabra la tiene el consumidor que debe recompensar a las empresas más sensibles con su entorno social y medioambiental y castigar a las más perjudiciales.
Muchos y muchas se preguntarán si el hecho de consumir de forma responsable, es decir, pagando más por productos que puedes conseguir más baratos por medio del comercio tradicional, no perjudica nuestra economía que está basada en el consumo. Perjudicar nuestra economía no es obtener un poco menos de beneficio hoy sino abrir los ojos a un sistema obsoleto como es el que ha mandado los últimos años. Necesitamos construir un modelo sostenible medioambientalmente y económicamente. Éste, debe ser un modelo que no continúe provocando desastres naturales tanto en nuestros países como en los vecinos y qué sí nos salen más caros. Un modelo en el que puedan entrar los países menos favorecidos para que los nuevos gigantes del comercio (los grandes países en desarrollo como China, India, Brasil) no se impongan al mundo entero, y Occidente pueda continuar teniendo la palabra en el comercio internacional.

lunes, 12 de abril de 2010

EL DÍA QUE A LA JUSTICIA SE LE PUEDA PONER LÍMITES.

TAMBIÉN ES LA ERA DE LA JUSTICIA GLOBAL.
Era niña todavía cuando salieron los casos de corrupción de los Ministros Vera y Barrionuevo, pero sabía perfectamente que el juez que los había investigado y juzgado se llamaba Baltasar Garzón. Todo el mundo hablaba sobre la enemistad que había entre el gobierno socialista y el juez. Después de aquello continué escuchando hablar de este hombre y su trabajo: detenciones en la banda terrorista ETA, ilegalización del partido representante de la izquierda abertzale (Batasuna), el proceso del ex dictador Augusto Pinochet, entre otros, y por último, y aparentemente más llamativo, la apertura de las investigaciones para la rendición de cuentas sobre la Guerra Civil Española y el franquismo tras la aprobación de la Ley de Memoria Histórica.
El cometido de este artículo no es hablar de lo que conviene o no a los españoles acerca de volver a la peor parte de nuestra más reciente historia, ni opinar sobre dicha Ley de Memoria Histórica, para todo ello me guardo mi opinión. Mi reflexión va más allá del contexto visceral que a mi entender nunca debería existir o al menos dejarse ver en el poder judicial, nuestro tercer e independiente poder, como estableció Montesquieu en los albores de la Revolución Francesa. Lo que está ocurriendo en los últimos años en el ámbito de la justicia y sus administradores es algo intolerable para nuestra joven democracia, si lo permitimos nos espera un duro comienzo del fin de nuestra libertad. Esto es algo que todo el mundo lo sabe y por eso mi extrañeza.
Un juez llamado Baltasar Garzón está siendo investigado y acusado de prevaricación por un juez (progresista) que tiene la firme convicción de su culpabilidad. Tres organizaciones de ultraderecha denuncian al magistrado por decidir investigar siete denuncias de familiares de personas desaparecidas en el contexto que la Ley de Memoria Histórica contempla. Es más, tanto el juez (progresista) como las partes denunciantes se acogen a la Ley 46/1977 de 15 de octubre, de Amnistía, cuya declaración de nulidad ha sido instada por el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. El juez que lo acusa de prevaricador se basa en el artículo 446.3 del Código Penal -dictar a sabiendas una resolución contraria a derecho-, castigado con una pena de 10 a 20 años de inhabilitación.
En esto último voy a centrarme pues es donde encuentro el epicentro de la cuestión. La Ley de Amnistía es a día de hoy, basándonos en la Constitución de 1978 (por un principio de derecho ya debía estar considerada derogada) una norma que no puede ser contemplada por ningún juez. Para ello nos tenemos que basar en el artículo 10.2 de la Constitución que establece que las normas relativas a los derechos fundamentales se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y los Tratados y Acuerdos internacionales ratificados por España que a través del artículo 96.1 de la Constitución formarán parte de nuestro ordenamiento jurídico interno. Entre estos Tratado y Acuerdos internacionales se encontraría el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que establece la obligación de todo Estado parte a cumplir con las normas internacionales en defensa de los derechos fundamentales de las personas y juzgar y condenar a todo aquel que cometa actos delictivos según los principios del Derecho Internacional. Además, el Tratado de Viena sobre el Derechos de los Tratado, el Tratado contra el Genocidio, la Convención contra la Tortura, la Convención sobre Desaparición Forzada de Personas, y todos ellos establecen imprescriptibilidad de estos crímenes y que en ningún caso sus responsables podrán beneficiarse de leyes de impunidad o amnistía.
Entonces si en España se ha podido juzgar crímenes de lesa humanidad cometidos en Argentina o en Chile así como seguimos los procesos contra los nazis de la Segunda Guerra Mundial donde en Francia o Alemania todavía se juzgan; si continuamos viendo películas sobre la Segunda Guerra Mundial, sobre la Guerra de los Balcanes, criticando la intervención en Irak, o la guerra en Afganistán ¿por qué en nuestra España del siglo XX no se puede remover? Resulta muy curioso que tantas organizaciones de defensa de los Derechos Humanos como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, diversas asociaciones argentinas y en todo el mundo se estén movilizando en pro de este juez que también es conocido en nuestro país por su afán protagonista o de héroe, pero es que esto no incumbe al derecho.
No entiendo cómo ponemos las manos en el cielo cuando se trata de hacer justicia a más de 100.000 personas desaparecidas, de ambos bandos, cuando sólo puede conseguir hacernos más fuertes para el futuro en este presente sin principios que nos rodea. La Guerra Civil dolió a todos por igual, pese a acabar habiendo un ganador, en las guerras no se gana, siempre se pierde.
Así pues en lo que a mis conocimientos de derecho se refiere procesando a un juez por el delito de prevaricación, se difunde entre la ciudadanía la sensación de indefensión y de subjetividad en el ámbito de la jurisdicción, el peor enemigo para un Estado de Derecho. Nuestro sistema judicial tiene las Era niña todavía cuando salieron los casos de corrupción de los Ministros Vera y Barrionuevo, pero sabía perfectamente que el juez que los había investigado y juzgado se llamaba Baltasar Garzón. Todo el mundo hablaba sobre la enemistad que había entre el gobierno socialista y el juez. Después de aquello continué escuchando hablar de este hombre y su trabajo: detenciones en la banda terrorista ETA, ilegalización del partido representante de la izquierda abertzale (Batasuna), el proceso del ex dictador Augusto Pinochet, entre otros, y por último, y aparentemente más llamativo, la apertura de las investigaciones para la rendición de cuentas sobre la Guerra Civil Española y el franquismo tras la aprobación de la Ley de Memoria Histórica.

FUENTE: El artículo es una publicación de la Revista "Valencia Opinión" del mes de abril 2010. Katia Saura.